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miércoles, 6 de julio de 2011

LLÁMAME CURSI

Llámame cursi
pero pon a mis pies un atril do pueda desgañitarme
manchando el verbo.

Llámame ventolera, correveidile, presuntuoso
extranjero o baladí,
pero mientras me des unos ojos que miren dentro,
que escuchen dentro,
que imaginen dentro,
puedes hacer un sofrito de recelos, sin quieres.

La voz se alza porque se siente
alzada,
porque se cubre con voces que ahogan dentro
y se nutre de el aire que se lee, se observa y se piensa.
Llámalo pastoreo, quijote o mejor, sanchino.
Llámalo riostre o punzolienzo,
camarísa o venzoléa,
manolestra o tiernoluco.
Como quieras.

No me cambia a la sazón tu boca,
ni es albacea tu sonrisa medianera
de la luna que me quema y que me acuna.
Ni eres dueño de la mar que me seduce
y me acobarda.

Ni testaferro del cuño que me marca
y que me adorna.

Llámame penitente.

(pablovalladolid) 5/7/2011

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