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sábado, 4 de agosto de 2012

DESAGRAVIO



¿ Cual es la distancia que separa
al poeta de la cotidianidad mas
reprimida ?
Observo la calle en este instante,
mientras el plumin desafía la madera
de esta mesa,
y no encuentro motivo
aparente para el milagro
poético.
Vagamente  distingo a lo lejos
la mirada tierna de una madre
hacia el pequeño retoño.
Una muchacha lee un libro
dos mesas mas allá;
de vez en cuando levanta la
mirada y quedamente el horizonte
se difumina. La imagino absorta
en otra historia. Eso me reconforta.
Poca cosa mas.
Todo son un ir y venir
cada vez mas aprisa.
La lluvia, quizás, es la culpable.
No lo sé.
Se acerca el camarero a mi espalda
y con paso titubeante
acerca un té con limón a la muchacha
ensoñadora.
Esta, despertando del letargo,
asusta al muchacho, quien vierte
la infusión en el libro, aún abierto.

Mereció la pena la tarde, mereció
la pena el café y la lluvia,
mereció la pena el desencanto y el
aburrimiento ,
cuando poco después,
les veo salir juntos.
Acierto a oír breves palabras:
“desagravio “, “cine”...
observo mejillas sonrosadas
y risas locas.
Sonrío.

¿ Cual es la distancia que separa
al poeta de la cotidianidad mas
reprimida ?
Quizás  la convicción etérea
de que el mundo gira
únicamente,
por culpa de pequeños detalles
invisibles.

(pablovalladolid 9-1-2001)

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