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sábado, 7 de abril de 2012

VINISTE A MÍ, COMO MILAGRO

Viniste a mí como milagro
y como milagro, cada día,
sigues viniendo.

Y es niebla tu camino
y tu camino es angustia
y lágrimas
y recuerdos
y sueños que jamás cumplieron.

Y sigues viniendo a mí como milagro.

Y te vas de nuevo y recorres
pasajes y paisajes viejos.
Y no hay medida,
ni razón, ni explicación,
ni consuelo.

No hay  regazo caliente,
que caliente y macere tu lecho.
Únicamente miedos

Y sigues viniendo a mí como milagro
en busca de consuelo,
pero no te sirve
porque tiene precio.

Y buscas los porqués y los cómos
y los cuándos y los dóndes y los peros.
Y no encuentras nada,
porque todo está tan cerca
y a la vez, tan lejos.

Y tu barca,
en medio de un lago,
sin fondo.

Y mientras tanto vienes a mí como milagro,
forcejeando con tus miedos.
Y no puedo darte respuestas
porque sabes que tienen precio.

Y yo sigo recibiéndote cada día
que me vengas a comprar,
porque solo a ti,
me vendo.

(pablovalladolid)

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